LENOCINIO
En noche de luna llena entra al lupanar
Buscando escultural y hermosa meretriz
Con cabello, rostro y figura cual de una actriz
Buscando de manera quimera el amor que quiere
sanar.
La dama del placer requiere su cuerpo enajenar
Así esté llevando consigo un hondo penar.
Así que ofrece a su cliente usufructo de matriz
Que le permite vivir como una emperatriz.
Una vez allí, empieza la frivolidad a emanar,
Hombre y mujer juntos hacen al catre sonar
Con epicúreos movimientos de locomotriz,
Con la intensión de marear la perdiz.
Una vez hecho el trato, el placer a de ganar,
Atravesando el pasillo trazado por la ductriz
Que poco a poco el corazón del cliente ha de
alienar
Dejando en el acto ceniza y cicatriz.
Santiago Díaz Sánchez